TODOS ESTÁN MUY SERIOS

Maribel Mata, a sus órdenes | Fotografía: andalucesdiario.es
Mabel Mata, a sus órdenes | Fotografía: andalucesdiario.es

Ahora que Chaves y Griñán han sido procesados, y la escena viste de Epi y Blas pero con una inocencia menor, disculpen que tome la pancarta de la reivindicación, que es algo que uno va perdiendo, y qué pereza da, con los años. A mí lo de la reivindicación me suena a maquillarse con el uniforme de lo digno y de lo solemne, y uno no está ya para tanta tontería. La primera persona del singular, según progresa adecuadamente, va tomando la senda del cascarrasbismo, que es una fase superior al escepticismo militante que padezco. Pero hoy no iremos a hablar de mí, al menos más allá de lo imprescindible, que demasiada tabarra ya damos con el yo en este ejercicio de las precoces vanidades que son las redes blogueras en la juventud, discutible tesoro. Como discutible es mi juventud, por otra parte.

Decía que Chaves y Griñán han sido procesados, y que se asemejan a Epi y Blas pero por la vía judicial –que es asunto de nenes mayores-, al igual que Mario Jiménez es un personaje de Barrio Sésamo cada vez que declara en el Parlamento. Todo esto puede parecer cómico, pero de circo no tiene un pelo, un pelo de Jesús Vigorra, y de ahí que ahora se hayan puesto muy serios y en fila india desde los informativos de Canal Sur, con esa gravedad de Mabel Mata al abrir los titulares de la jornada como quien disecciona un cadáver o espera con el coche a que pase el camión de la basura en una calle de sentido único, que no común, pues no ha sido este sentido abundante en los últimos diez años en todo lo relacionado con el binomio público y andaluz. Y es que algo, al fin, huele a podrido, sin tapujos. Algo que todos se atreven a reconocer en público en la tele pública, aunque al instante luzcan la falda de la renuncia a la militancia. Como si eso, después de todos los despueses y de las cámaras grabando a Susana Díaz poniendo la mano en el fuego de la contratación pública, fuese un acto épico.

Disculpen, reitero, que tome la pancarta de la reivindicación, y más aún por hacer ejercicio de memoria, con lo que pesan las nostalgias, pero es que es, como el rito, justo y necesario. Yo me acuerdo de cuando hubo quien preparó –quien prepara aún- titulares en programas en televisión y artículos y noticias en prensa señalando, sin mirar de soslayo, las realidades que sucedieron y que hoy empiezan, a trompicones, a desperezarse. Realidades como MercaSevilla o los ERE, casos que se concatenaron en una infinita y opaca telaraña de redes clientelares. Casos que, sin estas personas, hubiesen sido anécdotas, juegos para párvulos sin mayor trascendencia.

Ni recibirán la Medalla de Andalucía ni los bendecirán en homenajes ni idearán documentales con su heroica labor sufragados con la subvención pública, ora pro nobis. Pero ahí están hoy, sin dolores de cervicales de tanto agachar la cabeza. Y ahí estuvieron cuando más necesario fue: no tienen su recuerdo porque están por encima de todo eso. Vaya si es esta proeza ejemplar y propia del desarrollo, y no el parné de los FEDER: dar a los demás por el simple hecho de ofrecerse. A uno de ellos lo tengo sentado a mi izquierda en COPE todos los martes, que no son de Carnaval, aunque el esperpento, en esta Andalucía olvidadiza, visto lo leído, adquiera un tono similar al género.

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