DE LOS NOMBRES LIBERTAD E IGUALDAD

Semanario patriótico

(XVIII, Jueves, 25 de mayo, 1 de junio, 22 de junio. Sevilla, 1809)

“No hay delirio igual al de confundir la libertad con el desorden. En ningún tiempo gozan de menos libertad los hombres que cuando no reconocen freno alguno. Fínjase un pueblo en que cada cual pudiese obrar según su capricho: los más inicuos, los más fuertes serían de algún modo libres; los buenos, los débiles estarían reducidos a ser sus esclavos. Por eso, de licencia y desenfreno de un pueblo nace infaliblemente la tiranía. Los débiles atemorizados se apresuran a postrarse delante del atrevido que sujeta a la multitud de pequeños tiranos: al volver del pavor que les ha sobrecogido se ven en poder un Napoleón.

La libertad política consiste en que una nación sólo esté sujeta a las leyes que de su grado haya reconocido. Esta libertad general no vive sino a costa de sacrificios de la libertad de cada uno. Se engaña torpemente el que juzgue que los que claman por vivir en un gobierno libre, quieren vivir más a sus anchas. ¿De qué nace que la libertad sea mirada como un milagro en la tierra? ¿Por qué se ha visto el mundo siempre poblado de esclavos? Porque (sea dicho sin escándalo) es más cómodo vivir en un gobierno en que está consolidado el despotismo, que en la república fundada en los principios más libres.

Los individuos de un pueblo que no quieren acercarse al déspota que los domina tranquilamente, los que no ambicionan participar de su mando y sus riquezas, pueden pasar la vida en el ocio y en la indolencia sin temor inmediato de ser vejados en sus personas.”

Blanco White.

 

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