ROMANCE-TRIBUTO AL PERIODISMO LOCAL

Pues no seremos nosotros

ni la tinta de estas letras

los que demos soluciones

al porqué de este problema.

No busquen varitas mágicas

al hueco de mi chaqueta.

No tengo trucos ni nada

prodigioso en la cabeza,

no sé qué final aguarda

ni qué tiempos nos esperan.

Por no tener yo no tengo

ni muy claras las ideas.

Sólo traigo estas palabras

que ruedan sobre una mesa

cada martes en la radio,

en COPE, para más señas.

Sólo palabras. Minúsculas,

diminutas y pequeñas;

insignificantes, pobres,

delicadas, pasajeras.

Mas lo único que nos une,

y lo único que nos lleva

de la mano en este oficio

que se sabe a puño y tecla.

Con ellas, con las palabras,

que la unión hace la fuerza,

os fabrico este tributo,

este elogio y reverencia.

 

Cuántos quieren funerales,

cuántos brindan las exequias,

esos que abrieron portadas:

los golfos y sinvergüenzas

que en otros años felices,

que en otros meses, otra época,

en que todo era derroche,

en la que todo era fiesta,

robaban ante los ojos

de los que ahora protestan,

los que se ponen medallas

de honradez y de decencia,

los regeneracionistas

del a ver si así me cuelan

en el gabinete de turno,

cerca de la presidenta.

Cuando todo fue silencio,

la callada por respuesta,

y el sabes qué es de lo mío,

del interés, conveniencia,

estaba vuestro trabajo

vuestras horas y paciencias,

investigando, siguiendo,

golpe a golpe, corruptelas.

Que nadie se olvide de esto…

Si es que alguno lo recuerda.

 

El periodismo local,

milagro, vocación, épica,

un trocito de papel

hundido de letra negra

y que tanto se parece

a lo que llaman belleza.

Plenos, cultura, sucesos,

verdades y confidencias,

el levantar, con sigilo,

sin suscitar la sospecha,

lo que próximo te esconden

y nadie quiere que veas;

ofrecer las libertades

para saciar tu conciencia

de crítica y pensamiento,

dos caras de una moneda

que nunca se devalúa,

que nunca pierde riqueza.

 

Lo que cantó ese paisano

que nació en la calle Dueñas,

eso de que vais conmigo,

que mi corazón os lleva,

quiero dejarlo aquí mismo,

posado en estas frecuencias.

Y el final de este romance,

este final que se acerca,

y al que le pongo por punto

la p de, claro, la prensa,

la p de este periodismo

que nadie hará que se muera.

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