JUAN BONILLA

Se ha confesado en alguna entrevista como un nihilista. ¿Ha perdido también la fe en la razón, si es que alguna vez la tuvo?

Nihilista activo, que conste. No nihilista a la manera de los rusos que tiraban el rifle y se tumbaban en el suelo y decían, bah, para qué, si no hay Dios y el Zar está que da vergüenza verlo. Lo que yo digo es que lo que hay es suficiente, es suficientemente hermoso, es suficientemente enigmático, es suficientemente terrible, es suficientemente suficiente como para no buscarle una explicación espiritual o trascendental. Ya hay suficiente trascendencia en la intrascendencia por acogerme a Pessoa. Ahora, la razón no tiene nada que ver con eso, no soy tan pomposo de pensar que yo llevo razón en mi apuesta: es sólo una manera de estar, un manojo de sensaciones. En la razón hay que confiar hasta donde nos deje la razón, porque el sueño de la razón produce monstruos, que es una frase a la que siempre se le da la vuelta para malinterpretarla. Lo que dice el grabado de Goya es que el sueño (es decir, el hecho de quedarse dormido) de la razón es lo que produce monstruos, que si la razón no vigila, vienen los monstruos. Claro que la razón llevada a su exacerbación, perdida su humanidad, también puede ser monstruosa.

 

[Extracto de la entrevista publicada en el blog de Daniel Heredia]

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