COPE

Histórico, el adjetivo de moda en los eventos cofradieros. No hay titular del periodismo o comentario de barra de bar que no lo incorpore al discurso. El día en que se fundió el último candelero de la salida extraordinaria en el año extraordinario del mes extraordinario de un extraordinario día, histórico; el altar de cultos que los priostes montaron con motivo del quinto aniversario del estreno de la nueva madera de las trabajaderas de la parihuela de ensayo, histórico; la hora en la que Amparito, señorona siempre fiel a su mesa de estampitas y medallitas, limpió el polvo del tapete de ciertopelo, histórica; el pleno en que Sainz de la Maza se percató de que tiene el Caballo de Troya en casa y que no todos los males del Consejo emanaron de Bourrelier, uh, eso sí que es histórico. Todo es histórico, y lo peor es que cualquier excusa es suficiente para pedirle la mano al especificativo. Más aún desde que lo extraordinario es que no haya ninguna salida extraordinaria en la calle. A lo histórico le sucederá lo que a las coronaciones, que de tanto abundar, lo exquisito será no concederlo. Me huelo que en estos actos y celebraciones de las cofradías hay mucho de histórico y muy poco de necesario, que es como decir que nos inventamos la efemérides de turno para figuronear con la letra que cantaba El Barrio cuando se iba a Madrid: sin remordimientos. Y así nos saciamos, un poquito al mayordomo, otro poquito al teniente, otro poquito al diputado mayor de gobierno, de su jugosa ración de vanidad. Dicen que la fe mueve montañas, pero en determinados cenáculos capillitas es, en todo caso, el ego. Pero ya llegará la que sale el Sábado Santo para ponerlo todo en su sitio: a la historia y al capillismo. ¿La Soledad? No, La Canina.

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