AYER NO MÁS, DE ANDRÉS TRAPIELLO

En el año 2012 publicó Andrés Trapiello, en Destino, su novela Ayer no más, en donde aborda un asunto siempre delicado, mezcla de social y político –espinosa combinación-, acaso histórico, rara vez historiográfico, que mantuvo a España durante unos años en la constante discusión. La memoria histórica. Y el horror de la Guerra del 36, claro. Acercarse a todo lo que concierne a estos temas de la memoria histórica, de un modo u otro, es jugar con fuego. Casi con total seguridad habrá un no estoy de acuerdo, un receloso, hasta un ofendido, nos atreveríamos a decir. Incluso cuando hacemos ficción con ellas. Incluso cuando tratamos de inventar un discurso con el que retratar esta realidad, y del modo más equitativo y natural posible, con los claroscuros propios de cualquier suceso. Como sucede en la novela.

El argumento arranca en el León natal del autor, años de la pasada década, dos mil y algo. Y tiene como personaje principal a Pepe Pestaña, destacado académico e historiador, estudioso e investigador de este tiempo de nuestra historia. Hombre erudito sin resultar pretencioso ni engolado, intelectual sin caer en la pedantería, leído sin necesidad de sonar solemne, rara avis en el ambiente en el que se desenvuelve. Con un expediente laboral notable y un bagaje cultural lleno de méritos y consideración, regresa a la que fue la casa de sus padres, con su familia, la cual lo considera, según avanza la novela, un familiar, digamos, polémico, problemático, siempre dando disgustos a su padre, viajando, apartado de sus raíces, despreocupado de ese ambiente, núcleo familiar. Esta imagen que tiene la familia de él se traduce, o al menos eso se insinúa en la novela, en envidias y celos; envidias y celos del triunfador que consiguió lo que se propuso, aunque eso lo llevara a abandonar a los más cercanos. No importa la distancia, sino lo que Pepe hizo con ella: alcanzar el éxito.

Pero al llegar a León, Pepe se encuentra con una figura clave en el desarrollo de la trama, alguien que trastoca todos sus planes, y los de la novela: su padre. Con un pasado vinculado al Movimiento, de afinidad falangista –ocupó cargos relevantes en los gobiernos del franquismo-, su padre fue testigo de un asesinato a uno de los vecinos del municipio, cercano al ideario republicano, claro. Setenta años después, el hijo de este hombre asesinado, quien estuvo presente en aquel momento, se encuentra, en una cafetería, con el padre de Pepe Pestaña. Sobre este encuentro se sucede uno de los hilos con los que tejer la novela, aunque no el único.

Por otra parte tenemos el mundo universitario, docente e investigador de Pepe Pestaña, reducto de burocracia académica y vida laboral en el departamento de la facultad. Ahí conocemos a José Antonio, director del departamento, a Mariví, su mujer, también profesora e investigadora –sugerente guiño a la endogamia académica-, y a Raquel,  joven y talentosa historiadora, ingenua y algo idealista, que ayuda, en la caracterización de los personajes, a confrontar cómo toman el estudio de este tiempo las dos generaciones que sucedieron a la guerra: la de José Antonio y Mariví, y la de Raquel; unos desde los prejuicios propios de la cercanía, de quien todavía arrastra cuestiones personales, dada la proximidad del hecho; la otra desde la predisposición a pasar página y a construir más ciencia que rencores. Quizá adolecen, a excepción de Mariví, de complejidad en el trasfondo de sus personalidades. Algo previsibles. Aunque no por ello menos creíbles.

En torno a estos dos tiempos/lugares narrativos discurre la novela. Sin desvelar demasiado su contenido, qué interesante es ver cómo las emociones o los intereses personales, las pasiones, el lado oscuro de la conciencia humana, interfieren en la elaboración de un ejercicio tan noble como el de tratar a la Guerra Civil desde la historiografía. Cómo, por ejemplo, Mariví, ya decimos que uno de los mejores retratos de este libro, antepone el reconocimiento, la vanidad, el ego… a la verdad material de los hechos, a si sus investigaciones esclarecen o no, desde un punto de vista histórico, científico, de provecho para los lectores, los asesinatos de la Guerra Civil. Ella está más interesada en la gratitud de la prensa, las asociaciones y las instituciones que en la utilidad, hasta la veracidad, de su trabajo.

De estilo claro y fluido, en apariencia ligero y sencillo aunque no libre de interpretaciones y matices, también sin necesidad de atribuir a la prosa florituras ni postizos vacuos –el tema ya de por sí dota de potencia-, Andrés Trapiello nos ofrece una novela en la que salva un periodo convulso de la Historia de España. O dos, según se mire.

Ayer no más (Destino) de Andrés Trapiello, 310 páginas, 20 €

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *