COPE

¿Habéis visto el cartel, la foto, que ha editado la revista Cuaresma? ¿En serio la habéis visto? Decidme que sí. Qué prodigio. Qué retrato tan impresionante. Y qué guasa: anunciar el principio de la fiesta tomando su final. Con ese ímpetu tan del capillita jartible en los días posteriores al Miércoles de Ceniza: esto se está acabando. También los hay, algo más moderados, que lo comentan o bien el domingo de pregón o bien el Domingo de Ramos, cuando la Amargura, ¿número 26 de la calle Francos, Menchu?, le pisa los talones a la jornada del Lunes Santo, que ya, casi, hay por san Andrés consulta de las listas, que no son las del médico, aunque esa belleza sea pretexto para volverse loco. ¿Pero habéis visto el cartel, la foto, que ha editado la revista Cuaresma? Os lo cuento, atención, spoiler, como dicen ahora: la Soledad saliendo de la parroquia de san Lorenzo, y tomada desde un balcón enfrente de las puertas de la iglesia, sí, al otro lado de la plaza. Con los ciriales enfilando la calle, con esa cruz parroquial que precede al paso, con las losetas de casa antigua, la forja de hierro en la baranda, las puertas de la habitación asomando por la izquierda y por la derecha. Esta foto me ha recordado, en cierto modo, sí, al cartel de la pintora Nuria Barrera, el de las fiestas de la primavera, de similar propósito: dos puertas que se abren para anunciar el inicio de un tiempo nuevo, desde esa sutil evocación en torno al gesto de apertura, gesto que denota lo que está por llegar, la víspera, el umbral, el estreno, la renovación de. Felicitaremos a la revista con nombre de cercanía, de proximidad, Cuaresma, por esta foto con la que nos anuncia lo que está por venir. Desde el balcón, las puertas, de la plaza de san Lorenzo a las otras puertas de su parroquia.

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