COPE

Fuimos el pasado viernes, y probamos la experiencia. Madrugadas de febrero en torno a una parihuela. Ensayo de costaleros. Sí. Para quien no lo sepa: pantalones de chandita y blancas las camisetas; mochilita a las espaldas, costales y sudaderas. Y el paso, que aún no es paso sino un cuerpo de maderas, hierros, luces, voltios, radios con las marchas cofradieras marcando el pulso, el son que se mece en las caderas.

Hay bulla en el Pumarejo, Relator, Peris Mencheta. Los hombres con los costales descansan en las tabernas, en los bares posmodernos, en los bares culturetas de san Luis o del mercado, o también de La Alameda. Los de las mesas unidas y una lámpara que cuelga entre las sillas, dispares, y el cous cous con sus almendras. Los bares alternativos, sobre todo en las carteras. ¿Qué pensarán los Erasmus al ver esas arpilleras? ¿Al ver a cuarenta tipos cargando sobre sus piernas tantos kilos de cemento sobre un trozo de madera? Muchos besitos al cuello. Mucho… si eres un croqueta. Mucho los zancos al suelo. Mucho paso a la trasera. Mucho aspirante buscando dónde meter la cabeza.

Estuvo Víctor Castaño con Isaac Escalera -que igual que coge el micrófono da pases con la muleta-, por si quieren los testigos, por si desean las pruebas de esta crónica a un ensayo que no es de Sartre o de Ortega, sino de Antonio Santiago. Un Sócrates de la fiesta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *