COPE

Quienes hemos leído algo más que los boletines de una hermandad, conocimos, en la adolescencia, el famoso comic de Alan Moore y la repetida frase de George Orwell; frase que bien podríamos aplicar a cualquier faceta del periodismo, esa búsqueda perpetua de la verdad material. Búsqueda que no descansa, aunque por ella nos llamen morbosos y nos envíen descalificaciones que, con frecuencia, descalifican más al que las enuncia que a aquel que las recibe. Ni Moore ni Orwell fueron becarios de pregonero en un colegio de enfermería ni dedicaron su vida a hablar de candidaturas de juntas de gobierno en las teles locales, de ahí que acaso no suenen, en algunos corrillos, demasiado. Pero hoy aliviaremos olvidos e ignorancias. El primero dijo que las palabras siempre conservarán su poder, pues las palabras hacen posible que algo tome significado y, si se escuchan, enuncian la verdad; el segundo apuntó que si la libertad significa algo, es el derecho de decirles a los demás lo que no quieren oír. Sobre la palabra y la libertad, me temo -sin autoridad- que los dos ejes del periodismo, vamos a hablar de las avalanchas que se dieron en la Madrugá del Viernes Santo en Sevilla. El relato oficial nos cuenta que una pelea en Arfe desencadenó un efecto dominó que llegó desde la plaza del Triunfo hasta la calle Dueñas. Para asegurar esta tesis nos hemos ido a la calle Arfe y hemos preguntado -¿qué ocurrencia, cierto?- si vieron una pelea en torno a las 3:45h de la mañana y si esa pelea provoca una estampida. En uno de los comercios –justo enfrente del bar donde sucede la pelea- nos afirman que sí, que es cierto, que esa pelea ocurrió, pero que no desató estampida alguna; esta llega a las 4:35h, al paso de Jesús de El Gran Poder. ¿De dónde viene, según marca la llamada que Paco Robles hizo a esta casa, una estampida a las 4:11h en la plaza del Triunfo? ¿Por qué a esa misma hora hay una avalancha en la calle Dueñas? ¿El efecto dominó es también, como Dios, ubicuo y omnipresente? Las palabras y los hechos, cuando discernimos en libertad, tienen un inconveniente, y es que con ellos averiguamos realidades. Y la realidad de esa Madrugá es que, por ahora, no nos cuentan qué pasó. Cabe precisar que dogmas de fe, en esa semana, ya tuvimos los que necesitamos.

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