COPE

Leo en la prensa que han detenido a los dos implicados en la pelea de la calle Arfe. Sí, la que originó, según la investigación de la policía, las avalanchas de la Madrugada del 2017. Parece que ya tenemos consecuencias, aunque nos las vistan de causas: no nos olvidemos de que los comercios de la calle niegan que una pelea originara las estampidas en el Postigo. Por tanto, por ahora tenemos detenidos, detenidos que pudieron provocar un conato de pánico, sí, pero que en ningún caso cierran los sucesos de la Madrugada ni concluyen las dudas que nos aguardan. Entre la multitud de preguntas que aún no tienen respuesta, enumeramos las siguientes: ¿por qué hay teléfonos móviles que registran llamadas en Dueñas y en la plaza del Triunfo a la misma hora, llamadas alertando de carreras? ¿Lo podríamos fundamentar con el argumento del efecto dominó? ¿Sí? ¿No? ¿Por qué hay varias carreras en una misma calle y en horas distintas? ¿A qué vienen los cantos de reminiscencia musulmana en varios puntos de la ciudad y con testigos que corroboran los hechos? ¿Por qué en uno de los vídeos que suben a Youtube, en Reyes Católicos, se aprecia a una persona arrojando algo, cualquier objeto, con el brazo y, en ese preciso instante, la masa se aparta y corre? Que haya detenidos es un avance respecto de otros años en los que nunca supimos no solo qué paso, tampoco quiénes estuvieron detrás, ya sea causas o personas. Pero este avance no debería satisfacer las explicaciones ni concluir cualquier tipo de interrogante. Sobre todo porque, de lo contrario, tan solo nos quedará la sensación de impunidad y de no saber, desde las administraciones, cómo afrontar situaciones similares. Es más, como bien indica Rafael Roblas, si esto sucede sin premeditación, ¿qué esperamos cuando haya una organización? Pues que estaremos, otra vez, vendidos. Ah, y para propaganda, nos basta con la de los veladores.

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