UN AÑO EN LA OTRA VIDA, CON JOSÉ MATEOS

Capacidad para la contemplación, para observar el sustrato de la realidad y tomar de él su honda claridad poética. Con estas notas, rasgos generales, nos sumergimos en Un año en la otra vida, del escritor José Mateos (Jerez de la Frontera, 1963). El conjunto lo componen –hablemos de composición, sí- diversos fragmentos en los que el escritor jerezano disecciona la rutina que acontece en su diario, atribuyendo a la monotonía y convencionalidad de aquella la sensualidad y emoción, belleza, de este. En un ejercicio de transformación, de evolución de un estadio a otro, la vida común y general, previsible –la rutina-, adquiere literatura –el diario-. Acaso esta diferencia sea crucial para distinguir entre la mera recopilación de anécdotas personales –que solo a curiosos incumbe- y la elaboración de una pieza literaria, del diarismo, género que comparte con el aforismo, con el libro de aforismo, cierta proximidad: su abundancia es proporcional al auge de las interacciones en las redes sociales.

Dicción, musicalidad, proporción, armonía. De ahí que en el anterior párrafo habláramos de composición: en las páginas del libro se intuye un sentido e interés por el cuidado de la estructura que soporta el interior de cada pasaje, como si las partes del libro fueran las piezas de una maquinaria en la que nada sobra, en la que nada es prescindible, pues solo con la colaboración de todas estas partes es posible la creación total de la obra. En Un año en la otra vida, José Mateos, junto con este sentido de armonía, también domina el ritmo del fraseo, la pausa necesaria para lograr el efecto de la cadencia en la palabra, en sus acentos; la fuerza verbal –carga sustantiva de cada fragmento- idónea en cada imagen, ni demasiado intensa, que roce la cursilería, ni demasiado leve, que incurra en la ingenuidad. Cada palabra se escoge con precisión, con minuciosidad de orfebre, con el rigor del escritor que conoce las infinitas posibilidades del idioma. El vértigo por la palabra exacta, la eterna duda. Vértigo que, en los escritores solventes, lejos de proponer reparos y límites, ayuda a la exigencia, contribuye a enriquecer la estética de la obra; como si ese freno, ese respeto, fuese una ventaja para alcanzar las pocas palabras verdaderas que todos buscan.

El riesgo de este tipo de obras se encuentra en el constante soniquete de un único tono –inconveniente que podría agotar al lector, quien percibe, pasadas varias páginas, que todo es similar, que ya nada conmueve, que lo ha visto todo, por tanto-. Un año en la otra vida es un libro breve si lo tomamos por el género de la narrativa y extenso si nos decantamos por el poema en prosa. A este apunte cabría añadir que tampoco es, en esencia, ni lo uno ni lo otro, circunstancia que suma, por otra parte, aún más incertidumbre en cuanto al acierto de su extensión, y a si esa extensión favorece o no el tono con que se aborda el libro, para que no nos agote, como decíamos al principio. Pero ese peligro se salva con pasajes como los siguientes: “Las nubes y los pájaros nunca hablan de sí mismos, sino de lo que han visto allí de donde vienen. Las nubes lo dibujan en el papel del cielo. Cada una a su manera. Los pájaros nos lo relatan sin cesar. Y lo que han visto parece tan maravilloso que las nubes no saben dibujarlo sin transfigurarse y los pájaros no saben decirlo sin cantar”; “todo lo que tiene alas tiene un secreto”; “los periódicos saben cómo hacer para que la verdad engañe”.

Naturaleza, humanismo, meditación, mundo actual… Mateos indaga, desde esos horizontes, para hallar, a través de la literatura, respuestas; respuestas a las inquietudes que surgen en lo cotidiano; respuestas que el autor encuentra, aunque las aplique en esta, en la otra vida, pues, con una visión neoplatónica de la existencia, la validez y autenticidad del mundo del autor solo tiene sentido cuando se complementa con estadios superiores, estética y acaso moralmente, como la naturaleza o las artes. De lo material que tenemos, de lo irrelevante o insustancial, a la trascendencia que nos espera. De lo histórico de la rutina a lo ahistórico de la literatura. Como todo buen poeta, como todo buen pensador.

Un año en la otra vida (Editorial Pre-Textos) de José Mateos, 127 páginas, 18.00 €

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