DIGO LIBERAL EN EL ABORTO Y CONSERVADORA EN LA GESTACIÓN SUBROGADA, Y A LA IZQUIERDA LE PITAN LOS OÍDOS

Acude la izquierda al debate sobre la gestación subrogada. Un asunto en el que podría proponer juicios que contribuyeran a limitar, que es razonar, un dilema de la sociedad de hoy. Sin embargo, las únicas aportaciones que se oyen son de discrepancia, sin mayor propuesta o motivo. Una discrepancia sin aparente causa ni explicación argumentada que, al menos así se intuye, emana de intenciones morales: no se debe poner precio al vientre de una madre biológica para que otras familias, suelen apuntar que de mejor posición social, sean los padres de ese recién nacido. Así lo expusieron en una nota redactada desde Podemos: “(…) nos oponemos a cualquier cambio legislativo que permita esta práctica en España, porque consideramos que vulnera los derechos humanos de las mujeres en nuestro país y en el mundo, al introducir en las leyes del mercado la capacidad reproductiva de las mujeres, con el consiguiente riesgo de explotación”.

Está bien, aun a falta de conclusión razonada, que la izquierda ofrezca ese criterio, lo que asombra es que esos escrúpulos morales respecto de la gestación subrogada no se manifestaran en otro asunto de naturaleza similar: el aborto. Sorprende la inflexible certeza con la que la izquierda defiende sus ideas en relación con la gestación subrogada, ideas que pasarían por conservadoras –están próximas al humanismo cristiano- en un debate sobre el aborto, donde la voluntad de la persona era el principal argumento progresista para defenderlo. Mi cuerpo, mis decisiones, decían. Si en el aborto se interrumpe una vida en gestación por diversas razones personales, en la gestación subrogada una persona decide, del mismo modo, gestar una vida para ofrecerla a una familia, pareja, matrimonio, incapaz de procrear. ¿Por qué la izquierda toma en el aborto la decisión personal como un argumento para su defensa y no contempla ese criterio en la gestación subrogada? ¿Por qué se muestra tan liberal en un supuesto y, en principio, tan conservadora –aquí coincidirían con buena parte de la doctrina católica- en otro? No se sabe con precisión, aunque podría imaginarse una respuesta tan decepcionante como simple: porque la gestación subrogada es una medida propuesta por un partido socioliberal cuya etiqueta, para la mayoría del electorado de izquierdas, es de derechas: Ciudadanos.

Parece que las objeciones de la izquierda a la gestación subrogada –que podríamos tener objeciones; de hecho, hay debate-  no son por su contenido sino por quién enunció primero ese contenido. No es tanto un rechazo a la propuesta como un rechazo a quien formula esa propuesta, de dónde viene la idea. El desenlace de esa coyuntura es un ideario de letanía papagaya que incurre en obvias contradicciones, en tesis sin argumentos, en panfleto prefabricado.

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