COPE

Lutgardo García me contó la anécdota de los Testigos de Jehová y Rafael Porlán. Un día de estos que tiene la vida, fueron los primeros a convencer al segundo, a lo que Porlán respondió: “Yo sólo creo en religiones que tienen armaos de la Macarena”. Parafraseando la estupenda salida por la tangente, podría decir: “Yo sólo creo en religiones que tienen a poetas como Lutgardo García”. Es una anécdota divertida que bien pudo ser  tomada en el libro de otro autor, estudioso de la historia, Manuel Jesús Roldán, quien el próximo catorce de marzo estará, a las siete y media de la tarde, en la Casa del Libro, que es del libro pero también será la vuestra. Y como estamos recordando anécdotas, ahora que se cumplen cuarenta años de una Transición que por interés político algunos, y casi una generación, denostan, me acuerdo de que en una ocasión me contaron el mitin que Rafael Alberti dio en Ciudad Jardín, en la primavera de 1978. Más de cuarenta años desde que el escritor comunista recitara, según cuentan crónicas, un poema casi de pregón. Yo imagino a ese Alberti en el mitin del PCE, banderas rojas, puños en alto. Me lo imagino entre tanto ideal, simpatizando con una masa que hacía cuarenta años, resentida, quemaba iglesias mudéjares y que allí aplaudió, con ilusión, ese poema en el que llama camarada a la Macarena. En un gesto, natural gesto, de concordia. En el gesto de una España, de una Sevilla, que superaba pasado. Y que despacha su épica, claro, pero es que conviene creer en épicas que tienen esas realidades.

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