COPE

Definir la heterodoxia es un absurdo: el sentido del concepto se pierde. Pero aunque por su propia naturaleza no tenga definición, si me piden que dé una noción de qué es la heterodoxia en la Semana Santa diría que no es lo opuesto a la ortodoxia sino al aburrimiento. La Semana Santa puede ser heterodoxa o puede ser sesgada, pobre, incluso falsa. Poco más. Y de ahí que yo anime a acudir al CICUS a las charlas de La Muy y de El Paseo. Porque allí siempre cabe el disenso y la comunión entre diferentes, alejando cualquier sospecha del grupo de interés. Cuántas veces ha sido la cultura -la Semana Santa es una manifestación más de esta- el nombre que le hemos puesto al ascenso social, a la notoriedad pública, al nombre en negrita. Cuántas veces ha sido la cultura local  la excusa  para destacar una idea, un pensamiento o un criterio propio que interesa a una comunidad. Nada de eso en esta sala, en estos viernes de triduo, donde lo que importa es la conversación entre contrarios. Una conversación que algunos dirán que será la heterodoxia ortodoxa, con el ingenio de un oxímoron manido, pero que nunca se podrá comparar al criterio sesgado: mientras unos parten de lo diverso hacia lo común, los otros no irán más allá de lo segundo. Mientras los primeros aceptan la pluralidad como punto de partida, los otros parten del dogmatismo. En las charlas del CICUS se puede decir que hay Sevilla y no una Sevilla. Por eso, qué poco y tanto, merece acercarse, merece la cita, merece la celebración.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *