COPE

La exposición de Martínez Montañés en el museo de Bellas Artes de Sevilla no es sólo la obra de un imaginero excepcional, es también la idea un tiempo. Es la idea de los siglos barrocos, el paradigma del hombre de aquellos años condensado en unas obras que conmueven, que no han perdido, como señalan los que saben de esto, su finalidad. La oración del hombre posmoderno es la oración de esos otros hombres que vieron, por vez primera, la mirada misericordiosa del Cristo de los Cálices o la muerte apolínea del Cristo de los Desamparados. Es también una exposición que contrapone referentes. Si hoy el ídolo es la persona hedonista, la influencer de Instagram, allí el ídolo fue un Dios que ha fracasado, que ha muerto en la tortura de una cruz. Hoy el culto es al cuerpo, al placer inmediato, a la satisfacción personal de uno mismo; pero hubo un tiempo en que predominó un estoicismo cristiano, humilde, sereno, que Martínez Montañés llevó al arte. Contemplarlo será motivo de reflexión.

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