COPE

Mi generación entra en una etapa en la que ya puede ir diciendo aquello de que hace veinte años de todo. Menos de los años veinte, de los que en esta década celebramos el siglo. Los años veinte, en la creación artística, fueron los años de la vanguardia; asomándose estaba la historia a los precipicios del horror del siglo XX, ese siglo de monstruos, cuando aún festejaba la originalidad, la despreocupación, el propio júbilo. Uno de los nombres que predominó en esos años fue el del escritor argentino Oliverio Girondo. Junto con Roberto Arlt, fue uno de los grandes escritores hispanoamericanos que conocieron esa Semana Santa de los años veinte y treinta. Ambos la retrataron. Girondo, como escribió Paco Robles, desde la provocación y la lírica. Divertidas son las páginas en las que precisa imágenes de la madrugada del Viernes Santo, que tanto vivió y, también, padeció. Habla de “pies desmenuzados como albóndigas”. La comparación es acertada. Y curiosa. Cómo pasa el siglo, pero hay situaciones que permanecen.

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