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Ni un solo planteamiento sobre cómo será la Semana Santa de 2021. A 21 de octubre de 2020. Mientras otras ciudades, como Málaga, ya trabajan en un modelo que les pueda servir, en Sevilla aún andamos debatiendo sobre qué es la Semana Santa de Sevilla. Una pregunta quizá demasiado metafísica para unos tiempos que exigen mayor pragmatismo. Enquistados en un complejo y urgente discernimiento, van pasando las semanas, sin ni siquiera saber qué opciones podríamos manejar. Por ahora, parece que lo importante es reflexionar sobre las esencias, los sentidos… Torcer el gesto ante cualquier propuesta que busque una solución con la que celebrar la fiesta en la calle. Recuerdo lo que un día me dijo un hombre lúcido: a los problemas, soluciones, no problemas. Hay quien parece que solo quiere problemas. Que le molesta la Semana Santa en la calle.

UNA IZQUIERDA POPULISTA Y UNA IZQUIERDA ENSIMISMADA

De la frivolidad de las portadas de Vanity Fair al reseñismo tuitero de series. Pasando por debates que afectan a una parte muy minoritaria de la sociedad, y que quizá interesen más en la burbuja cognitiva de las redes sociales que en las casas y en las oficinas. La izquierda populista y la izquierda ensimismada. Es lo que nos encontramos en un debate público de izquierdas que quizá debería prestar mayor atención a otras cuestiones, digamos, más materiales: recordemos que estamos en medio de una pandemia cuyas consecuencias aún no calibramos del todo, y cuyos efectos están aún por ver. Por ahora, una previsión de desastre social: enfermedad, polarización, desgaste emocional, paro.

En este contexto, donde la izquierda debería estar dando respuestas de carácter social, nos topamos con un Gobierno de izquierdas preocupado… en controlar la elección de los magistrados del CGPJ. No sé si lo recordamos, pero hace unos trece años, una idea de la reforma del poder judicial -en partidos con pretensiones reformistas, que nada tenían que ver con PP y PSOE- era conseguir la menor injerencia posible en el CGPJ por parte del Ejecutivo. Una ideología que es inevitable en la persona, y que claro que va con los jueces y fiscales, pero que no está tan claro que tenga por qué afectar al ejercicio de la profesión. La norma se interpreta y se aplica, y no es una suma matemática, pero los límites de la interpretación están bien definidos.

Y mientras en las calles hay rebrotes, cifras de fallecidos, incertidumbre laboral, cierre de negocios… A la ministra de Igualdad le pareció bien salir en Vanity Fair, presumiendo y aparentando todos aquellos valores que la mujer de izquierdas dice rechazar: en la portada de la revista buscas las siete diferencias con María Pombo, y no sabes por dónde empezar. Luego, el vicepresidente del Gobierno se ha dedicado en estas semanas a reseñar series. Todos conocemos sus gustos, intereses y opiniones sobre las series que está viendo. Sin embargo, poco sabemos de sus soluciones sobre cómo mejorar las condiciones materiales de familias y trabajadores que cada vez lo están pasando peor. Por ahora, ya se ha anunciado una subida del IVA a la hostelería, los libros, al transporte… En una medida que dicen que nada más que afecta a las clases altas. Volvemos a leer: la hostelería, los libros, el transporte…

La izquierda populista que prometió el cambio cultural, dar la vuelta al sistema, la vida idílica sin corrupción ni mal social alguno, está ahora mismo en la siguiente tesitura: está en su partido declarando que Iglesias no dimitirá aunque lo impute el Supremo; está buscando la manera más eficaz de centrar la atención en otros debates, como esa estupenda campaña de Irene Montero en Vanity Fair, ya que se ven incapaces de resolver cuestiones materiales de primera necesidad; está en la propaganda de Sánchez; está en la subida de un IVA cuya justificación es que sólo afecta a los ricos (la hostelería, los libros, el transporte: gustos sofisticados). Y en su reverso, la izquierda ensimismada. Una izquierda que no sale de debates que tan sólo sirven para generar sesudas y autorreferenciales conversaciones en redes sociales -debates relacionados con temas identitarios-, pero que poco ayudan -e interesan- a la mayoría social. Y aún nos preguntan por qué hay obreros (sic) que votan a las derechas.

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Ante la adversidad o las complicaciones, recuerdo que me sueles decir: “Yo nací en un callejón sin salida”. Me lo dices siempre con un tono irónico que elude cualquier atisbo de autocomplacencia o de gravedad. Es una de las muchas cosas que te admiro: tu fino humor, tan inteligente. Me has enseñado tanto. Eres uno de esos nombres sin lo que ahora estaría en otros asuntos. Para mí siempre serás como Luis Cernuda o Rafael Montesinos, autores que por cierto conocí gracias a ti. Como también conocí a Borges, en esa frase que me determinó: ver el asombro donde otros ven costumbre. O a Kundera. Cuando me enteré de que habías vuelto a escribir en tu periódico -un magistral artículo sobre Jesús del Gran Poder-, yo estaba leyendo otro excelente artículo sobre Kundera. Y entonces volví a entender que hay costumbres que pueden ser asombros. Que yo no estaría ahí sin tus lecciones. De las novelas de Kundera a la creación barroca de Juan de Mesa. El humor para escapar de los callejones sin salida. Del oficio a la vida misma. Gracias por tanto, Paco Robles.

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Su nombre es Elías García y se nos fue a principios del mes de mayo. Historiador, compañero de retransmisiones. Generoso, siempre amable, siempre erudito. Hoy recuerdo y oigo su voz una tarde del Domingo de Ramos, del Viernes Santo, haciendo más cofradía a la cofradía que pasaba por el balcón de la radio en la plaza de La Campana. Oigo a Elías narrando detalle, historia, vida. Contando con exactitud las fechas de esa talla que ahora procesiona en un paso. Dando exquisita sabiduría a la fiesta popular de la Semana Santa, con su micrófono azul de la cadena COPE. Elías García era hermano de la Hermandad de El Museo. Como no podía ser de otra forma en un hombre que todo era didactismo y cultura. Se nos fue a principios del mes de mayo. Cuando hay luces que se vienen intensas y cálidas. Como la luz que ya ve y lo ve. Una luz perpetua que lleva de nombre su Virgen de las Aguas.